Vender
El día a día del salón: abrir una mesa, armar el pedido, mandarlo a cocina y cobrarlo sin volver a escribir nada.
- Ventas
- Plano de mesas
- Precuenta
- Pagos y cierre de caja
Pedido, cocina, caja e inventario en un solo sistema. Para restaurantes, fondas y cafeterías en Chile.
Cocina
Comanda recibida
Mesa 5 · hace 2 segundos
Caja del día
$184.300
Un local funciona igual sin sistema. El problema es que nunca sabes bien cuánto se te fue en el camino, ni dónde.
Mesa 4 pidió sin tomate. Salió con tomate.
Faltan $6.400 en la caja. Nadie sabe de cuándo.
¿Cuántas empanadas quedan? Anda a contar.
La comanda de la 7 se traspapeló.
Ventas del martes: en el otro cuaderno.
JeruPOS no es una caja que cobra y se olvida. Una sola acción en la mesa recorre el local entero y termina convertida en un número que puedes leer.
Venta registrada
$16.500
Mesa 5
Listo para servir
Cazuela de vacuno · Empanada de pino
Avisado al garzón hace 3 segundos
Bodega, sola
Cierre del día
$184.300
Lo más vendido: empanada de pino, 34 unidades.
El garzón lo toma en la mesa, desde el teléfono que ya tiene en el bolsillo.
Queda registrado al instante: qué se pidió, en qué mesa y quién lo tomó.
Venta registrada
$16.500
La comanda entra sola a la pantalla de su estación. Nadie transcribe nada.
Cocina marca listo y el garzón se entera sin ir a preguntar.
Mesa 5
Listo para servir
Cazuela de vacuno · Empanada de pino
Avisado al garzón hace 3 segundos
Se cobra, y el inventario baja solo según la receta de cada plato.
Bodega, sola
Al cierre el día ya está sumado. No hay cuadernos que juntar.
Cierre del día
$184.300
Lo más vendido: empanada de pino, 34 unidades.
Hoy el pedido se escribe en un papel, se grita a la cocina y se vuelve a sumar en la caja. Tres veces lo mismo, y en cada una se puede perder algo.
El cliente
Pide
Dice lo que quiere, con sus cambios y sus mañas.
El garzón
Envía
Lo escribe una sola vez, en el teléfono, en la mesa.
La cocina
Prepara
Lo ve aparecer en su pantalla y marca listo al terminar.
La caja
Cobra
La cuenta ya está armada. Nadie la vuelve a sumar.
Cada grupo hace su trabajo y le pasa la información al siguiente. Todo viene incluido: no hay módulos que se cobren aparte.
El día a día del salón: abrir una mesa, armar el pedido, mandarlo a cocina y cobrarlo sin volver a escribir nada.
Lo que pasa detrás: cada estación viendo solo lo suyo.
Tu carta, tus precios y tu gente. Lo defines una vez y el sistema lo respeta en todas partes.
Al vender un plato se descuentan sus ingredientes. Sabes qué te queda sin ir a contar al fondo.
Todavía no existen. Aparecen acá para que sepas hacia dónde va, no para que cuentes con ellas hoy.
No es una demostración con datos de mentira. Es lo que pasa entre que abres y cierras, con el sistema puesto.
Cuentas con cuánto partes. Queda anotado con tu nombre y la hora.
El garzón abre la mesa en el plano y empieza a cargar el pedido.
La comanda entró sola. Nadie caminó hasta allá a avisar.
Ocho mesas a la vez y el orden de llegada lo lleva el sistema, no la memoria.
Miras cuánto va del día por mesa y por producto, sin sumar nada.
Cuentas la caja. Si hay diferencia, aparece explicada y no como misterio.
No es que se resuelvan más rápido. Es que dejan de ocurrir.
Pedidos que se pierden
Todo pedido queda escrito, con hora y con nombre.
Errores al tomar la orden
Se escribe una vez, en la mesa, y así llega a cocina.
Información en cuatro cuadernos
Ventas, gastos e inventario en el mismo lugar.
Cierres que no cuadran
La caja se cuadra sola y la diferencia viene explicada.
No saber cómo va el negocio
Lo que llevas del día, por mesa y por producto.
Contar la bodega a mano
El stock baja según la receta de cada plato.
Un equipo con navegador e internet en el local.Eso es todo.
No hay que comprar equipos ni instalar programas. Sirve el computador de la oficina, una tablet vieja en la cocina y el teléfono de cada garzón. La impresora térmica es opcional y se puede agregar después.
Conversamos quince minutos y te digo derecho si te sirve o no.
Una tarde. Cargamos tu carta, dibujamos tus mesas y creamos a tu gente.
Tomamos pedidos de verdad conmigo al lado, hasta que tu equipo lo haga solo.
Me voy y tu local sigue funcionando. Sin manual y sin pantalla vacía.
Sin planes inventados ni funciones escondidas detrás de una versión más cara. Lo que ves es lo que hay.
Por local, al mes
$18.000
Cada local adicional paga la mitad, siempre que sean del mismo dueño y la misma empresa.
| 1 local | $18.000 |
| 2 locales | $27.000 |
| 3 locales | $36.000 |
¿Eres una pyme? Podemos evaluar tu negocio para que accedas a un descuento. Se conversa caso a caso.
No. JeruPOS registra la venta, no la declara: sigues emitiendo tu boleta como lo haces hoy. Te lo digo de entrada porque es lo primero que la gente asume de un sistema de venta, y prefiero que lo sepas ahora y no después de instalarlo.
No. Funciona en el computador, tablet o teléfono que ya tengas, desde el navegador. Si quieres imprimir comandas necesitas una impresora térmica de red, pero se puede partir sin ella y agregarla después.
Durante el servicio, agregar platos a una mesa, mandar a cocina y marcar un pedido listo no se pierden: quedan guardados en el equipo y salen solos al volver la conexión. Lo que sí necesita internet en el momento es entrar al sistema y cobrar.
Todavía no. El sistema registra que el pago fue con tarjeta, pero la tarjeta se pasa aparte, como lo haces ahora.
Una tarde. Voy a tu local, cargamos tu carta, dibujamos tus mesas, creamos el usuario de cada persona y dejamos el sistema operando con tu equipo ya capacitado.
Avisas y listo, no hay permanencia ni multa. Te entrego toda tu información exportada y tus datos se eliminan de mis servidores.
Quince minutos por WhatsApp, con tu propia carta sobre la mesa. Si no le sirve a tu local, te lo digo yo mismo.